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Rusia criticó el cambio de rumbo que adoptó Trump con Cuba

Rusia criticó el cambio de rumbo que adoptó Trump con Cuba

Uno de los mayores legados políticos del anterior presidente, Barack Obama, fue la apertura de las relaciones diplomáticas con La Habana en 2015, tras medio siglo de ruptura y desconfianza.

Calificando de "brutal" al régimen de Raúl Castro y en presencia de connotados anticastristas, Trump dio a conocer el viernes en Miami su nueva política hacia la isla, que endurece el embargo vigente desde 1962, limita los viajes de estadounidenses y prohíbe negocios con empresas administradas por militares cubanos.

Los anuncios del presidente Trump contradicen el apoyo mayoritario de la opinión pública estadounidense, incluyendo el de la emigración cubana en ese país, al levantamiento total del bloqueo y a las relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos.

En su lugar, el Presidente estadounidense, otra vez mal asesorado, toma decisiones que favorecen los intereses políticos de una minoría extremista de origen cubano del estado de Florida, que por motivaciones mezquinas no desiste de su pretensión de castigar a Cuba y a su pueblo, por ejercer el derecho legítimo y soberano de ser libre y haber tomado las riendas de su propio destino.

"Eso es lo que Trump ahora intenta corregir", escribió el escritor en una columna en la que recuerda que al cabo de casi 60 años "la revolución cubana continúa siendo enemiga de los ideales e intereses de Estados Unidos" y por ello el jefe de Gobierno de la isla, Raúl Castro, "no ha renunciado a la confrontación".

Señala además que Cuba con sus modestos recursos ha contribuido también a la mejoría de los derechos humanos en muchos lugares del mundo, a pesar de las limitaciones que le impone su condición de país bloqueado.

El Gobierno de Cuba también reitera que está dispuesto a continuar el diálogo "respetuoso y la cooperación" en temas de interés mutuo, así como la "negociación" de los asuntos bilaterales "pendientes" con el Gobierno de Estados Unidos, pero advierte que no realizará "concesiones inherentes a su soberanía e independencia", ni aceptará "condicionamientos de ninguna índole". Cuba no ha renunciado a estos principios ni renunciará jamás.

Los cambios que sean necesarios en Cuba, como los realizados desde 1959 y los que estamos acometiendo ahora como parte del proceso de actualización de nuestro modelo económico y social, los seguirá decidiendo soberanamente el pueblo cubano.

Los principales cambios de Trump sobre la política con Cuba son una prohibición para que las empresas de Estados Unidos hagan negocios con compañías cubanas de propiedad o controladas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, que son buena parte de las compañías estatales, dominantes en la economía de la isla, y restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla.