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CUBA

Jorge Niceto Santamarina Guerra

La Habana Cuba (1941)

Ingeniero agrónomo, Director fundador de la Dirección de Riego del Instituto Nacional de Reforma Agraria, INRA. Con una larga hoja de servicios en Cuba y otros países. Escritor de narrativa y cultivador de frutales con principios agroecológicos en una finca de su propiedad; Miembro de la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC.

De 1989 a 1994  fungió como  especialista en fuentes renovables de energía, en la Comisión Nacional de Energía, adscripta al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros; y fue miembro del Grupo de Trabajo que elaboró el Programa de Desarrollo de las Fuentes Nacionales de Energía.

De 1994 a 2001 Trabajó como asesor del Ministro de turismo para las relaciones con el Ministerio de Cultura  y la esfera  Cultural; Fungió como Especialista Principal de la Dirección de Desarrollo del Ministerio;   y estuvo encargado de numerosos proyectos en Cuba y otras naciones. Laboró en esta etapa como Relator Principal de los primeros eventos internacionales de Turismo de  Naturaleza realizados en Cuba.      

De 2005 a 2009 Fungió como Relator Principal del Congreso Internacional de Turismo Sostenible, convocado por la Asociación de Estados del Caribe y la Caribbean Tourism Organization, celebrado en La Habana;

Actualmente trabaja como Especialista Ambiental en un Proyecto Inmobiliario y Turístico en Bávaro, República Dominicana; desarrollando un vivero de árboles nativos; Funge como Revisor y Asesor de las publicaciones de la ONG CubaSolar, miembro de su Consejo Editorial y de sus revistas Energía y tú y EcoSolar; Elegido Miembro de la Junta Directiva de Cubasolar. 

Libros publicados:

  • Claves de guao. Cuentos, Premio David 1975. Ediciones Unión.
  • Ola y resaca. Cuentos, Ediciones Unión, 1979. Mis primeras narraciones con enfoque ecologista.
  • Aguas Calientes. Novela histórica. Ediciones Unión, 1982.
  • Catey y sus amigos. Novela para niños y jóvenes con información sobre las aves endémicas de Cuba. Editorial Gente Nueva, 1984.
  • El tesoro de Jibacoa. Novela para jóvenes con tema naturalista y enfoque ecologista. Editorial Gente Nueva, 1986.             
  • El bambara. Novela histórica. Ediciones Unión, 1989.
  • Siempre que veo un gavilán. Cuentos ecologistas para jóvenes. Editorial Gente Nueva, 1991.
  • Que levanten la mano. Obra de teatro ecologista. Editorial Gente Nueva, 1991.
  • El fantasma del Caburní. Novela para jóvenes de temas naturalista y policiaco. Ediciones Unión, 2000.
  • Turismo de Naturaleza en Cuba. Literatura técnica popular, en coautoría con otro especialista, con fotos de los autores. Ediciones Unión, 2004.
  • Cuentos lugareños cubanos. Ediciones Unión, 2007.
  • Un asomo a las aves de Cuba. Una aproximación cultural y ecologista a las aves cubanas, Editorial Gente Nueva, 2008. 
  • De La puerta a La cábala. Cuentos, Editorial Extramuros, 2009.

Las trampas de la sostenibilidad (2)

23 de November del 2011

Ecoperiodismo publica los trabajos de colaboradores que más éxito tuvieron durante el año de vida de este proyecto...

Es conveniente hacer un breve repaso de los cuatro pilares que se han identificado como soportes, a la par de ser condicionantes, de la sostenibilidad.

Pilar económico. Toda gestión que aspire a ser sostenible ha de ser económicamente viable, tanto para validarse a sí misma, como para respaldar también los gastos de variado tipo que hacen posible la propia sostenibilidad. De manera creciente, y por fortuna, la condición de sostenibilidad ha pasado a ser también un factor de interés económico y de motivación comercial en numerosas esferas.

El nivel económico sostenible de la gestión es aquel máximo alcanzable hoy, con garantía de poder seguir siendo alcanzado, o aún superado, en el futuro. La maximización a ultranza de los niveles económicos de la gestión, no puede ser de ninguna manera el rutero de la sostenibilidad, si la misma no garantiza la continuidad de dicha gestión en el tiempo por delante.

Resulta obvio que el modelo capitalista tradicional, centrado en la búsqueda y consecución de beneficios por sobre toda otra consideración, no puede ser sostenible, y ningún indicio apunta a que el capitalismo pudiera llegar a ser otro diferente del que hasta ahora ha sido, y es. En cambio, al erigirse sobre otros presupuestos y propósitos, el socialismo permite visualizar una vía hacia el desarrollo sostenible.    

Pilar ambiental. Para ser sostenible, el desarrollo ha de ser respetuoso con el medio ambiente, en todos los aspectos de esa diversa interrelación. Esta es una condición de partida para la sostenibilidad, a la par que resulta ser también una de las más perceptibles y admitidas.  

El uso del espacio físico para transformaciones permanentes presupone la apropiación no reversible de ese recurso no renovable, necesidad inherente de toda actividad humana que haga uso del espacio. En este aspecto, la sostenibilidad suele enfocarse  a partir de la optimización de dicha intervención espacial, mediante la planificación y el ordenamiento territoriales, para sobre esa base decidir con antelación las mejores y más racionales ubicaciones, y establecer el grado de intensidad del uso de dicho espacio.  

La calidad ambiental de los espacios y los procesos es un  fundamento de la sostenibilidad, en todos sus aspectos: optimización del uso de los recursos energéticos y creciente participación de las fuentes renovables; aplicación de los principios de la arquitectura bioclimática; empleo de materiales ambientalmente adecuados; reciclaje de los desechos y disposición técnica final de los no reciclables; optimización del uso del agua y su recirculación, educación ambiental para toda la pirámide poblacional, y otros.    

Garantizar la conservación de los ecosistemas, naturales o antropizados, es premisa de su sostenibilidad, y ello no se limita a preservar sus valores de forma estática, sino a asegurar la continuidad de los procesos dinámicos que tienen lugar en todo ecosistema; esto desborda  lo biótico, y es también inexcusable en el caso de componentes abióticos que tienen su propia dinámica, como las aguas y las arenas. En ciertos escenarios es preciso identificar también sus correspondientes capacidades de acogida, y el consiguiente monitoreo dinámico de los cambios que se produzcan, a fin de propiciar rectificaciones oportunas, es decir, antes de que llegue a peligrar su sostenibilidad.

Pilar cultural. El desarrollo sostenible ha de ser igualmente respetuoso de los valores y las expresiones culturales, en particular su calidad, diversidad y legitimidad. En este contexto el desarrollo sostenible gestiona dos grandes tipos de recursos: los correspondientes al patrimonio registrado o físico, y los del patrimonio inmaterial o vivo.

Los primeros comprenden los núcleos urbanos, las expresiones arquitectónicas y edilicias, los centros histórico-patrimoniales y rituales, las piezas museológicas, las ruinas y en fin, cualesquiera realizaciones materiales de origen humano. La sostenibilidad de este patrimonio registrado se basa esencialmente en su conservación más o menos estática, a veces mediante su recuperación y restauración por actores especializados, pero cuya continuidad en el tiempo requiere inexcusablemente de consciente participación social, comunitaria en primer lugar, y de la sociedad en general.

El patrimonio vivo comprende las manifestaciones rituales y artísticas que se consumen en el mismo momento en que se producen, por ejemplo, la música y las artes escénicas. Su sostenibilidad se basa no en su preservación estática, sino por el contrario, en garantizar que continúe desarrollándose en el tiempo la dinámica intrínseca de dichos procesos artístico-culturales, a fin de posibilitar su permanente evolución, enriquecimiento, e incluso la diversificación de dichas manifestaciones.    

Pilar social. El desarrollo sostenible ha de respetar igualmente los valores sociales, con y sobre los cuales se sustenta la interrelación gestión-sociedad. Esta es otra condición de partida. Ese respeto ha de manifestarse primariamente en su entorno comunitario, pero no ha de limitarse a él, por cuanto la gestión sostenible deberá abarcar aspectos y marcos sociales que lo desbordan, propiciando a sus participantes, gestores y receptores, la interacción con otras realidades socioeconómicas, incluso lejanas.

El desarrollo sostenible no actuará como un agente desnaturalizador de lo social, sino por el contrario, como incentivador de constructivos y enriquecedores procesos e intercambios sociales, dirigidos a acrecentar los sentidos de identidad, autoestima y pertenencia de los individuos, las comunidades y los pueblos. Su gestión se articulará con el entramado y la vida sociales de forma natural, sin provocar impactos adversos en cualesquiera sentidos. En el caso cubano, por la vocación y propósitos de su proyecto social, este pilar del desarrollo adquiere una dimensión de particular interés y atención.

 No desconocemos que esta apretada visión de la sostenibilidad, del desarrollo sostenible, pudiera generar zonas brumosas. Sobre todo, ante la prolija abundancia con que hoy día suelen emplearse dichos términos, a veces hasta en esferas para las cuales no hay aún, ni se les vislumbra tan siquiera, una respuesta teórica a su pretendida sostenibilidad. Sin embargo, por entre esa abundancia podemos apreciar que resulta provechoso que este concepto, como lo fuera en el pasado remoto la piedad, y en el presente el ecologismo, haya afortunadamente alcanzado un sitio en el pensamiento y la gestión social contemporáneos. Porque en definitiva su rol es social, su propósito es el bien de todos, y también por fortuna se ha entronizado para quedarse y abrir nuevos caminos. 

Sólo añadiríamos una modesta consideración final, intencionadamente provocadora: con el saber y la cultura de estos tiempos, es conveniente mantener el olfato sensibilizado para no confundirnos con las trampas de la sostenibilidad. Ya sea para ver más allá del verde premeditadamente engañoso de la transnacional petrolera, como para rasparles barnices “sostenibles” a propósitos de desarrollo, quizás bien intencionados, aunque, en rigor, insostenibles.

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